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Fundamento 01

El agarre

Cómo sostienes el palo decide en silencio todo lo que sigue. Acierta primero con esto y el resto del swing se vuelve más fácil.

2 min de lectura

El agarre

Tus manos son el único contacto que tienes con el palo, así que el agarre es la primera ficha del dominó. Uno bueno permite que la cara del palo vuelva a quedar cuadrada sin ningún esfuerzo consciente; uno malo te obliga a hacer compensaciones durante el resto de tu vida golfística. Dedícale tiempo de verdad: se siente raro durante una semana y natural para siempre.

Constrúyelo en orden

  1. La mano de adelante primero (la mano izquierda para un golfista diestro). Deja que el palo cruce en diagonal por la base de tus dedos, no por la palma. Cierra la mano de modo que el pulgar quede justo a la derecha del centro, sobre la varilla.
  2. Comprueba dos nudillos. Mirando hacia abajo, deberías ver más o menos los dos primeros nudillos de tu mano de adelante. Ninguno significa demasiado débil; tres o más, demasiado fuerte.
  3. La mano de atrás cubre el pulgar de adelante. La línea de la vida de tu mano de atrás se asienta cómodamente sobre el pulgar de adelante. Las dos manos deben sentirse como una sola unidad.

Presión

Sostenlo como un tubo de pasta de dientes sin tapa: lo bastante firme para que nada se deslice, lo bastante suave para que nada se escape. En una escala del 1 al 10, apunta a un 4.

El mito que les cuesta distancia a los principiantes

Oirás

Aprieta fuerte para que el palo no pueda girar en tus manos.

La verdad

Un agarre tenso inunda de tensión tus antebrazos y mata la velocidad de la cabeza del palo. Una presión ligera y segura permite que las muñecas se articulen y se liberen: de ahí viene la potencia fácil.

No existe un único estilo de agarre «correcto»: el entrelazado, el superpuesto o el de diez dedos funcionan todos. Elige el que se sienta seguro para el tamaño de tu mano y mantenlo constante.

Puntos clave

  • El palo en los dedos de la mano de adelante, no enterrado en la palma.
  • Mira hacia abajo y ve unos dos nudillos de la mano de adelante al dirigirte a la bola.
  • Presión ligera (un 4 sobre 10): la tensión es enemiga de la velocidad.
  • Cualquier estilo de agarre sirve; la constancia importa más que cuál elijas.